El lobo mira la luna,
el lobo la está mirando.
La luna de tanto ser vista,
redondo y blanco su ojo,
la está mirando...mirando.
El lobo se sabe mirado;
amarillo y escamoso,
el lobo de mirarla...mirarla;
aunque echado,no se cansa.
Ciego de luz,
envidia esa dama blanca;
tan liviana y siempre en fuga,
por el aire.
En noches de las más cerradas,
el desespero y las ánsias.
Cuando azul y sereno,
los ojos de tan abiertos,
en desórden y alucinados,
siguen fijos en el espacio
el curso del río blanco.
C.S
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