La misión sobre tierra colorada.
Metal que se acera;
cabalga furioso ylevanta el rojo polvo.
Llama a tomar con todas las manos,
el precioso oro;
retomar el camino,
a la perdída ciudad de los Césares;
desenterrar el péz de oro;
de las míl escamas y brillos de sol.
Seguir la misión del encascado caballero Don Pizarro.
Dorado:
ojos joyescos;
topacio de espanto;
boquiabierto;
la voz muda;
engarzada su boca,agoniza sobre la tierra;
impotente de huír su destino.
Mueven la cuádriga,caballos negros,
hasta el socavón del río.
Negocios: versión litoral del Paraná-paper.
En la oscuridad de la selva:
flaco y desmarañado;
los ojos felinos del poeta,miden su miedo,
en su adoptada geografía.
El deseo babeante del oro,
abre unanueva picada de muerte y locura,
que huella un goterón rojo sangre,
y en su descenso,disimula el Delta,
la mezcla de un río marrón
y abre su boca a la ciudad del buen aire.
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