Ví una llanura de océano,
amojonada con hielos en bloques,
de un verdor de profundidad
salpicando mis ojos.
Ví las tierras de pueblos originarios
en un galope hacia tiempos pasados;
un viento gélido;
un canal encrespado de pujos parientes,
de nombre extranjero;
una cadena de rocas nevadas
coronando un bosque
recostado amorosamente sobre una bahía.
Ví piedras agolpadas
de una fauna milenaria;
y sobre la playa,eesos señoritos magallánicos,
y un papúa elegante,
dezapatos naranja que esquivaba,
altivo,mí mirada.
Un graznar en sordina
en bandada numerosa de aves festivas:
(pero no ví el pájaro luz,
señor y dueño de los mares del aire)
Ví el faro con su traje de arlequín
sobre una gran piedra negra;
ciclópeo el ojo de vidrio;
cansado y triste en su soledad marina;
amodorrado,dentro de una siesta urgente.
Ví trascurrir horas del día
que parecían,no terminar nunca;
y una noche de sudor frío,
desfilar ante mí y debajo de un cielo abobedado,
miles de ojos como estrellas parpadeantes,
llenos de asombro y preguntas:
espíritus del bosque en ceremonial actitud;
altos y hermosos sus cuerpos desnudos,
lucían cientos de puntos blancos
y daban inicio al rito del haim,
y me sentí la respuesta al despojo de todo:
cuerpos...tierras...su cielo y el agua;
y su lengua,convertida en libro;
exhibida dentro de una caja de vidrio
en el museo británico.
Y entonces ví ,el ojo del cóndor
sangrando en lo alto;
y en mí despertar aterido,
mí cara mojada.
Y
No hay comentarios:
Publicar un comentario