El día que yo me muera/
quiero;me hagan polvo/
ceniza y arena como mi madre/
mezclado con hojas de otoño/
para que en cada primavera,
alimente los retoños.
Es un pedido/
un ruego
(para más luego)
Una visión/
un sueño/
de estar un poco despierto/
de estar un poco más vivo/
mojado y nutrido/
dentro de la boca del mar/
Que el amor que sembré/
sean los ojos de los míos/
y al paso saluden mí recuerdo/
felíz de haberlos compartido/
El día que yo me muera/
una fiesta en casa quiero/
que la luz del flaco/
ilumine de azul el aire/
Que se lean todos mis libros/
y descubran donde cayó la sal de mis ojos.
Que en el sillón más mullido/
se adormite algún niño/
Que ese día el amanecer /
no sea tan breve/
la noche /
vomite más estrellas/
la luna blanca/
redonda y más llena/
Que regrese el colibrí/
a embriagarse de mis flores/
y el grillo aquel/
vuelva a sonar sus cuerdas/
en el jardín de mis sueños.
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