Entre el odio y el miedo
el cauce del río
anega todo terreno.
Cualquier piél
en su tránsito
se viste de limo;
despierta o dormida,
atorada en un sinsentido.
Vamos cruzando
en zigzag,cierto tramo
del largo del camino.
Entre el agua y el cielo,
la sombra del otro
desagua en el lago.
Todos tenemos un doble;
si yo en mi miedo
busco el bien,
el otro en su odio,
nos muestra el desdén.
Perdida yá Babilonia,
todos reconocemos,tarde,
las aguas del diluvio
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