La planta...,
lamenta,
ser en este lugar,
al que por el azar,
mal pertenece.
Más,no puede
más que dejarse estar
en su artificial condición.
Entonces : la flor...
lamenta ser vista
por ojos dementes,
que en su acoso,
la arrebatan.
En la copa
y en la boca,
sobre la alfombra,
del vino rojo,
caen sus hojas,
a entregar su aroma;
y terminar sus días
del verdor jóven.
Lamento...
tal desdicha
que lamenta el vegetal.
Más que destino,
tan otro le tocaría esperar,
en el otoño y su comienzo?
Vino abrir en luz,
sobre el líquido elemento
y sus reflejos.
Ahogado su decir;
colorida y bien peinada;
como un rayo vital,
hundió su cuerpo,
fino y aplanado
como una daga sacrificial
...y se dejó ser,
en un placer remoto:
que era la boca del otro.
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