Un Diós inerte,
sostenído por clavos,
coronado de espinas.
Un espejo crujiente
y lleno de culpa;
insalvable;
colmado de súplicas,
vaciado de razones,
viciado de sentidos.
A quién se le ocurre
vivir esa imágen,
del dolor eterno
como un camino de luz ?
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