Tener negocios,no es raro,
es algo serio,
no está prohibido,
aunque se aspire al provecho.
En ciertos lugares,
como Bahamas,
donde las reverberaciones
suenan a-ho-ba-mas
los restos del alcohol,
restos en los vasos;
vasos comunicantes,
vasos que comunican,
como los besos
que dejan sobre los labios,
restos non santus.
Claros;como el agua
de una pira inaugural,
de cualquier templo recienacido,
es el blanco de las certezas arribadas.
El olvido duele más que el pinchazo:
siempre deja marca.
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