Tropilla de un solo pelo.
Los caballeros de la mesa redonda,
trazan círculos,viciosos y sedientos
de sustancias preciosas.
Cabalgando entran en la escena
donde los molinos de viento,
soplan a su favor.
Todo,todo el aire
es de un frescor delicioso
y los campos oradados
trepitan sus mieses a granel.
¡A embolzar...a embolzar !
que tenemos que engordar nuestras
flacuras.
Diremos nosotros:
que nuestros decires no son pocos
y las alabanzas al cielo,abundantes.
Esperamos bendiciones
y ofrecemos sacrificios,
de muchos (los otros).
Fabricio emerge de su cabalgadura
e invoca:
__Papa,aún no me diste tú bendición!
__Hijo mío,tú no me has ofrecido tú
confesión.
Sabes que en la confesión está el perdón!
Las huestes del Recaudador deciden un acampe
a la orilla del Salado para que sus bestias se refresquen
y recobren sus bríos.
(Cae el telón.Se escucha una voz femenina):
__Fabry,qué estás escribiendo?
__Poesía mamita;como las grandes letras de oro!
__ Ah,esta criatura...tan sensible¡
(Se cierra una puerta).
No hay comentarios:
Publicar un comentario