El río se marchó,
sobre un colchón de piedras bocha
(pero el socavón siempre estuvo).
El torrente...y su arrastre de:
sulfitos
barro
peces
y gente;
desbocado y anhelante,
presuroso en su agua verde y amarilla,
prefirió ahogarse solo,
en un enriedo de espumas
y corrientes marina.
He visto una sombra
al otro lado del río;
disipaba la bruma
y en su entorno,
era una pupila
y su fulgor.
En la noche helada,
el grito ahogado,
no fue lo único
que el río se llevó;
también el tiempo
vació su sustancia
en un cauce de aguas negras;
mientras una mano encriptada,
se deslizaba...liviana,
sobre la raíz del chañar.
En su fiebre oscura,
deseó las fuerzas
de un nado salvador
y supo,dentro de su soledad,
que el río se iba urgente en su declive,
dejando su sombra en la orilla,
mientras el tiempo
se dormía sobre sus ojos.
He visto una luz
de este lado del río,
que arrastraba una sombra en su camino.